El blog personal de Fernando Martínez de la Vega

Empezando de Subcero. Esta vez 2.Cero

La revolución de los avatares verdes

post-iran

La noche del 14 de junio del 2009 seguro habrá dejado mucho más claro a más de un escéptico el poder que se esconde en las profundidades de esta bestia mediática todavía desconocida para la gran mayoría: Twitter.

Si bien ya existen antecedentes del fenómeno Twitter en una “revolución” anterior, el caso de Irán y la respuesta que su difusión en la Twitósfera tuvo entre su comunidad de usuarios ha marcado un antes y después.

Puso a descubierto, además del poder del individuo como generador y difusor de noticias al segundo, la incapacidad de medios icónicos como CNN para mantenerse como referentes de noticias confiables al instante (concepto televisivo que ha perdido vigencia gracias a Twitter).

El caso de #cnnfail es especial porque, por errores propios o no, la comunidad Twittera centró en ellos toda su frustración por sentir que no estaban a la altura de un evento noticioso de esta envergadura.

Independientemente de tener o no razón para descargar su furia sobre un medio específico (y de rebote, sobre las otras cadenas líderes en USA -caso aparte las cadenas europeas, que quedaron mucho mejor paradas), este ejemplo pone muy en claro el poder destructivo de marcas que posee Twitter cuando su viralidad innata alcanza una significativa velocidad y tracción, disparados por un evento de interés mundial.

Si bien es cierto que este nuevo poder garantiza un flujo continuo e instantáneo de información, y al hacerlo de esta manera consigue una tracción gigantezca en la red, no dejo de preguntarme qué pasaría si sin saberlo estuviéramos contribuyendo con una campaña desinformativa al simplemente contentarnos con repetir Tweets.

Continuaríamos comportándonos como simples repetidoras digitales, distribuyendo esa información sin preocuparnos de contrastarla con suficientes fuentes como para estar seguros que es la verdad objetiva y desapasionada que esperamos de nuestros medios y a los cuales se lo exigimos continuamente?

Si bien puede ser utilizada como una herramienta liberadora, el contentarnos con ser revolucionarios de sillón y de ReTweets podría también convertirnos en cómplices de pseudo revoluciones en las cuáles podría ser mayor el riesgo para quiénes la están viviendo y transmitiendo que para quienes la seguimos frente a nuestro monitor junto a un café caliente.

Y eso es lo que me deja pensando qué tan inteligente puede ser la masa cuando cree que tiene el poder y que basta con adoptar un color para identificarse (no necesariamente comprometerse) con una causa.

No nos estamos malacostumbrando a satisfacer nuestra necesidad casi instantánea de información a costa de análisis más profundos, corriendo el riesgo de quedarnos en una muy cómoda superficialidad?

Los hechos nos dejan claro que el poder ha cambiado de manos. Ahora empieza a sentirse la responsabilidad que cae en el usuario como generador de noticias (ya de por sí muy esperanzador). Pero al mismo tiempo esa responsabilidad, al quedar en manos de una pequeña masa ilustrada, por más informada que ésta crea estar, podría quedar todavía muy grande para una élite occidental acostumbrada a ver los toros desde lejos y para quien una revolución no pasa de ser muchas veces un tema romántico que se sigue por la red social más trendy del momento.

A todo ésto, al final del día, qué ha pasado con la revolución Twitter?

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Archivado en: Comunicación, Twitter

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